¿Por qué tú?

images_740

Porque me declaro adicta a las personas que dejan hueco cuando se van de puntillas,

porque se te inyecta la mirada en deseo cuando me intuyes a centímetros de tu ombligo,

porque usas la ironía casi tan bien como el sarcasmo,

porque no cierras los ojos cuando me besas, ni cuando te secuestro la vida con la boca,

porque te olvidas de las fechas pero recuerdas cada una de mis historias,

porque te gusta probar, jugar y saborear, una a una, todas mis costuras,

porque me has robado los latidos sin querer,

porque me sumas más de lo que restas,

porque me recomiendas a Sorrentino o a Malick,

porque soy de la talla de tus manos,

y porque eres de la talla de las mías…

¿Por qué tú? Porque yo…

Porque Sí!!

Anuncios

Capital de Albania

20170219_001733

(Imagen: Ilustración Sara Herranz)

Capital de Albania te dije y, sin dudar, Tirana fue tu respuesta. Y te abrí la puerta de mi rutina y tú, supiste engordarme la sonrisa con cada frase, con cada palabra que te permitía tu afonía, con esa ironía de mi misma talla y esa facilidad innata para desempolvarme los suspiros y desnudarme todos los secretos.

Aprendimos a mirarnos las costuras, las etiquetas y las vueltas de tuerca y a perdernos en las esquinas de nuestros sueños por cumplir… Y era sencillo ir descubriéndote poco a poco, callejeando por tus recuerdos y paseándome por tu biografía como un turista sin prisa y con ganas de más. Se me amontonaban las ganas de abrazarte y a ti te sobraban las razones para naufragar en mi boca. Esa noche había más calorías que nervios y la distancia se hizo paréntesis para disimularnos todas las metáforas. Nos miramos a los ojos y el silencio bailó tan pegado con nuestras pupilas que pudimos oler el temor de ese descuido osado que pretendía rozarnos la piel sin salirse del mapa.

Y aquí seguimos, remando en la misma dirección a cuatro manos, a veces con el viento a favor, otras remontándonos las tormentas con esa paciencia que te sobra y a mi me falta. Y aquí vivimos, en cada latido que mantiene nuestro instinto a flote y las ganas abiertas de par en par, esperando que llegue el momento de arder una vez más contigo hasta que se me vayan estas ganas tan tontas de besarte otra vez…

Capital de Albania te dije y tú… sigues sin dudarlo ni un segundo.

Segundos de tregua

ojo-blanco-y-negro

Es insoportable la manera de mirarte de reojo,

cuando las horas mueren en tu boca

y las ganas hacen cola a la deriva de esa ausencia

que, cansada de esperarte, cojea entre pulsaciones inflamadas.

Y te dibujo como cada mañana entre mis renglones,

entre todas esas líneas de verbos inútiles que conjugan forzados,

esperando un golpe de luz que me despierte la vida

pero tú…

sólo esperas ser latido apuntándome a la herida más grave,

te encanta robarme el aire y prestarme segundos de tregua

para que te mastique con deleite y devoción.

Me dueles a ratos y a gritos pero me gusta cuando pierdes el norte

y tu brújula me da la espalda porque odia mis retos.

No me creas cuando te despejo las incógnitas

porque soy tu mayor enigma

y las cosas simples

nunca

nos

han

tentado.

Un séptimo sin ascensor

chica

Elévame la mañana hasta un séptimo sin ascensor

y grítame las ganas con tus dedos,

encendiendo cada lunar que arrases,

como si acariciarlos fuese delito y nadie te vaya a mirar.

Hazme ese miedo placentero de probarte realidad

y prepárame un café cargado de besos y promesas,

las que tú tienes y yo quiero, las que nunca me dejan en espera,

esas que tienen el mismo tacto que tu mirada al desnudarme.

Mírame, sálvame de naufragar cada mañana en la pereza

y desgástame las dudas hasta dejarme en blanco,

sin nada más que la sed borrosa y la infancia herida,

entiérrate en mi y agárrate a mis ojos, a mi boca y a mi lengua,

como siempre cada vez que quieres salvarte la vida.

Elévame por encima de las nubes y déjame caer en tu pecho,

para morir, una vez más, en ese lugar llamado mundo.

Pétalo nº 6: Me quiere…

20170106_124047

Y… ¿Todavía lo dudas? Siempre me ha querido, con mis excesos pecando de gula y mis defectos naufragando en el mar de sus ojos, tan negro como profundo, tan frío como mi deshielo en aquellas madrugadas de Jagger en solitario, donde el pretérito perfecto jugaba al despiste con mis cicatrices y mis sueños vacilaban al borde de mi paciente forma de esperarte.

Me quiere pero me duele a ratos, justo ahí, en el quicio de los recuerdos, entre los juicios, los nombres y los verbos. Me quiere próximo a la salida de emergencia por si hay que improvisar alguna evacuación y tapizarnos de urgencia el ego con la nostalgia encendida. Me quiere sin contraseña, sin condición, sin cláusula que rescinda esa manía tan suya de pintarme la sonrisa del rojo más intenso.

Me quiere con todos mis peros, sus miedos que son mis dudas, con la boca inundada de promesas y un corazón tan grande que le desborda el pecho en cada erupción cuando me respira hondo.

Y en el fondo, él y … a veces yo, nos delatábamos las ganas sin comas, haciendo de cada gemido un universo paralelo dónde perder la razón, la cabeza y todos los puntos cardinales. Improvisarle epicentros en cualquier estación para hacerle temblar los cimientos, sigue siendo mi asignatura pendiente… Y aunque me tiente, dejaré de contarle los años a la vida y dejaré que la vida me deshoje los momentos que soplen a favor en cada capítulo de mi cuento.

Horas de humo

black-white-photo-girl-smoke-smoking-favim-com-224743
Me fumo la vida en blanco y negro y tus uñas atrapan la escasa compasión que habita en mi piel, el remanente de un pasado sin ganas que aluniza mi presente cuando baja la guardia por derrota. A veces intuyo lo que quiero, otras, en cambio, sólo atisbo bocetos borrosos que se pierden entre la maleza de mis sueños. Me gusta este sabor a caos entre los dientes, poder abrazar cada silencio como si fuese la entraña que vomitó esta humanidad que presume de lo que carece, a menudo, en presencia del peldaño más humilde de la inteligencia. Quiero ascender al techo de tus recuerdos para poder alicatarte las excusas que rezabas en señal de alarma y proteger mi huída hacia el infinito sin que inundes de tentación mis decisiones. Siempre supiste como hacer para que me saltase todos los semáforos en rojo.

Pero, hoy, llegaré tarde al funeral de tus espinas porque no encuentro cordura de mi talla en el cajón de abajo y el entusiasmo me viene grande. Me he perdido casi tantos como te celebro y te celebro tantos como te has ganado… ¡Resucítame las ganas de exhumarte!

Y me fumo el universo en prosa porque me he levantado menos poeta que ayer y eso cierra heridas pero aumenta la sensación de estupidez; esa que siento cuando trato de razonar las madrugadas entre tus líneas y mis dedos. Esos segundos de gloria donde clavaba mis tacones en cada nube de tu cielo y me sentía como un ángel primerizo.

Hoy me he parado a pensarte de más, en este rincón de almohada sin usar, donde los sueños muerden flojo y la sonrisa se queda huérfana de padre y madre. Lo sé, me faltan tus caricias para empezar a amanecer de forma correcta, me falta tu luz ahogándome los bostezos y la pereza, me faltan tus alas empujándome al vacío de la mañana, me falta tu maldita rutina empapada en mi aliento y me falta todo aquello que huele a segunda mano, a intento fallido y a todos los peros que pude cosecharte y que me obligan a echarte tanto de menos que mi desayuno ha dejado de llevar azúcar.

Eres el mundo del que no puedo bajarme y aunque me encanta incinerarte, esta vez, de la forma más sucia y más suave que sé…
¡¡¡Voy a fumarte!!!

I.

14305a76be359ad9

Despertarme al ritmo de tus latidos,

planear la huída al centro de tu deseo

y beber…

Barnizarnos la mañana con sudor

y ahogarnos en las ganas,

sin paraguas, sin pudor,

con todo ese desvelo esparcido

que tiñe las sábanas de lluvia.

Y de pronto, yo…

Y de golpe, tú…