Desvaríos y otros sueños…

lluviaLos pajaritos no cantan, las nubes no se levantan… y mi inspiración ha salido de copas con la de un amigo y aún no ha regresado a casa. Estoy preocupada por ella; iba así tan escotada, tan maquillada y con esas medias de rejilla tan ancha… quién sabe si la han podido secuestrar o violar algún depravado que guste de abusar de la inocencia de las inspiraciones adolescentes. También puede que esté tirada en alguna cuneta durmiendo la mona; siempre ha sido muy de salir hasta las tantas sin preocuparse de la hora. Quizás esté tomándose un café con sal mientras trata de luchar contra los síntomas de una resaca-paliza que trata de inhabilitarla; porque hay varios tipos de resaca (la resaca-martillo, la resaca-paliza, la resaca-amnésica…) Normalmente se da una combinación de todas las modalidades, pero ella es más de sentir cómo que la han apaleado con saña, lamentándose de moratones y cardenales invisibles por todo su ser, pero nada que no resuelva otra cerveza bien fría.

Hoy me he levantado sin ansias de nada pero con ganas de todo. Es un día ploff que hace choff bajo una lluvia generosa de abril; un día sobre el que hacer equilibrios para no caerse en el sofá abducida por la pereza y dejarse arrastrar por la modorra. No tengo muchos más planes para este lunes (día que distingo del domingo o del sábado porque en mi casa hay menos habitantes por metro cuadrado) a parte de enfrascarme en la odisea de P. Miralles por rescatar a su Estupendo Hermano. Me gusta como escribe Tusset.

Intento intercalar las consonantes adecuadas para que la disertación que expongo tenga cierto sentido. Nunca me han gustado los comienzos exclamativos, ni las empanadillas con cebolla a medio picar. La erudición no ha sido nunca víctima de mi acoso, ni de mis abusos nocturnos, pero qué le voy a hacer si sigo siendo en el fondo yo… la mística voz de mi conciencia empeñada en ser fiel retrato de mis días grises, señalizando en clave de sol las arritmias de mis simultáneas aunque infrecuentes risas en una tarde sin ton ni son.

Sin sobresaltos pero con el corazón en un puño, ya no puedo seguir resquebrajando trizas de mis parámetros preestablecidos. Es mejor que deje de escribir frases que para algunos no tienen ni pizca de sentido, pues me veo siendo criticada de un modo agresivo en lo sucesivo. No puedo evitarlo, siento expresarme de este modo tan… incoherente, fugaz, ininteligible, pero quizás mi fuero interno sea tan sencillo que me cueste explicarlo con la simplicidad de un verbo y un adjetivo comunes.

 Y me gusta el desvarío y la fantasía y el piruleo y sentir cómo mi corazón late por algo que desconoce pero que no puede dejar de consumir. Equivocarse y caerse, puede que sean los objetivos de la moraleja de un cuento que me incita a volar. Mientras veo las nubes llorar tras la ventana, dejaré que mis musos estimulen mi creatividad. Esperaré… cómo quién espera a un príncipe sin reino, cómo quién espera ese beso que le hará estremecer. Soñando lo haré, con la paciencia enfundada por si tengo que echar mano de su virtud, por si quiero o debo salir corriendo y escapar de este destino caprichoso e incierto, por si esos sueños que amenazan lluvia se convierten en días de playa. La vida tiene que ser menos puta a partir de hoy… me lo prometo.

 

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