Girasoles agachados

girasol

 

Quise atarte a mis versos con la urgencia de quien cruza sin mirar.
Insistí como quien se niega a perder el aliento en la primera meta
y metabolicé mis miedos con cada una de tus sonrisas.
Así aprendió a gatear esa sensación que nos empezaba a saber a tanto
y que nos dejó la lengua con ganas de más
y las manos vacías de caricias.
Quise que jugásemos a ser girasoles mirándonos los pies
mientras la vida pasa sobre nuestras cabezas repletas de tareas pendientes
y vicios sin censuras,
de esos que te dejan con la tráquea seca y el aliento en el banquillo.
Y no es sencillo mantenerse en el tiesto cuando tus sueños piden alas
y una pista de aterrizaje por si deciden que el cielo no es lo suyo.
Jugando a ser flor, me dejé deshojar hasta quedarme sin ropa
y quise probar las prisas de tu boca.
Ahora sé… que lo único jodido de tus besos
es ese sabor a recuerdo que se me ha quedado entre los dientes.

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2 comentarios sobre “Girasoles agachados

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