2×1

unbesounamirada2


Le pedí un te quiero con los ojos empapados en rutina
y él respondió con una mirada preñada de ternura
y un beso tan apasionado que las caricias rezaban en voz alta.
Me gustaba reírme de la vida apoyada en el quicio de su sonrisa
y parpadear una y otra vez para saborearle de cerca y sin prisa.

Le pedí un destino en el que perder la vergüenza
y él me susurró al oído todas esas sombras mojadas
que proyectan el deseo en constante desequilibrio.

Le pedí un abrazo sin espinas, de los que duran eternidades,
de los que te despiertan arrugas en el rostro
y ganas de contar centímetros,
y él… sin soltarme ni un segundo,
me regaló parte de su tiempo.

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