Un séptimo sin ascensor

chica

Elévame la mañana hasta un séptimo sin ascensor

y grítame las ganas con tus dedos,

encendiendo cada lunar que arrases,

como si acariciarlos fuese delito y nadie te vaya a mirar.

Hazme ese miedo placentero de probarte realidad

y prepárame un café cargado de besos y promesas,

las que tú tienes y yo quiero, las que nunca me dejan en espera,

esas que tienen el mismo tacto que tu mirada al desnudarme.

Mírame, sálvame de naufragar cada mañana en la pereza

y desgástame las dudas hasta dejarme en blanco,

sin nada más que la sed borrosa y la infancia herida,

entiérrate en mi y agárrate a mis ojos, a mi boca y a mi lengua,

como siempre cada vez que quieres salvarte la vida.

Elévame por encima de las nubes y déjame caer en tu pecho,

para morir, una vez más, en ese lugar llamado mundo.

Anuncios

Pétalo nº 6: Me quiere…

20170106_124047

Y… ¿Todavía lo dudas? Siempre me ha querido, con mis excesos pecando de gula y mis defectos naufragando en el mar de sus ojos, tan negro como profundo, tan frío como mi deshielo en aquellas madrugadas de Jagger en solitario, donde el pretérito perfecto jugaba al despiste con mis cicatrices y mis sueños vacilaban al borde de mi paciente forma de esperarte.

Me quiere pero me duele a ratos, justo ahí, en el quicio de los recuerdos, entre los juicios, los nombres y los verbos. Me quiere próximo a la salida de emergencia por si hay que improvisar alguna evacuación y tapizarnos de urgencia el ego con la nostalgia encendida. Me quiere sin contraseña, sin condición, sin cláusula que rescinda esa manía tan suya de pintarme la sonrisa del rojo más intenso.

Me quiere con todos mis peros, sus miedos que son mis dudas, con la boca inundada de promesas y un corazón tan grande que le desborda el pecho en cada erupción cuando me respira hondo.

Y en el fondo, él y … a veces yo, nos delatábamos las ganas sin comas, haciendo de cada gemido un universo paralelo dónde perder la razón, la cabeza y todos los puntos cardinales. Improvisarle epicentros en cualquier estación para hacerle temblar los cimientos, sigue siendo mi asignatura pendiente… Y aunque me tiente, dejaré de contarle los años a la vida y dejaré que la vida me deshoje los momentos que soplen a favor en cada capítulo de mi cuento.