Un séptimo sin ascensor

chica

Elévame la mañana hasta un séptimo sin ascensor

y grítame las ganas con tus dedos,

encendiendo cada lunar que arrases,

como si acariciarlos fuese delito y nadie te vaya a mirar.

Hazme ese miedo placentero de probarte realidad

y prepárame un café cargado de besos y promesas,

las que tú tienes y yo quiero, las que nunca me dejan en espera,

esas que tienen el mismo tacto que tu mirada al desnudarme.

Mírame, sálvame de naufragar cada mañana en la pereza

y desgástame las dudas hasta dejarme en blanco,

sin nada más que la sed borrosa y la infancia herida,

entiérrate en mi y agárrate a mis ojos, a mi boca y a mi lengua,

como siempre cada vez que quieres salvarte la vida.

Elévame por encima de las nubes y déjame caer en tu pecho,

para morir, una vez más, en ese lugar llamado mundo.

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2 comentarios sobre “Un séptimo sin ascensor

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