2017

2017

Ya se apaga, poco a poco, entre promesas que tal vez se queden dormidas en el tintero y deseos que se visten de intención. Echas la vista atrás para hacer inventario y descubres que la vida no es más que un breve viaje que no quieres perderte por nada y que en tu maleta de experiencias todavía quedan muchos huecos por rellenar…

ENERO amaneció entre montañas de apuntes, Jabs, Crochets, Cross, Uppercuts y Swings; entre Ducati, el Corte Inglés de Preciados y sábados de fútbol a evitar. Me enseñó que la constancia crea el hábito y que, muchas veces, las primeras impresiones no son las acertadas. Aprendí que mi teoría de los 20 segundos, a veces, falla, que a la primera no va la vencida y que cuando te atrae el contenido, el envoltorio puede llegar a volverte loca. Me supo a Juanma, a cheescake de limón, a cenas compartidas arreglando el mundo, a triatlón y a golpes de boxeo.

A FEBRERO le sentaba muy bien la barba, sobre todo cuando me miraba fijamente con la puerta entreabierta. Fue clausura, dedicación y prueba de resistencia. La perfecta digestión de un sin fin de leyes, el “This is what you came for” de Rihanna y la euforia contenida de pasar el corte del primer examen de mi tercera oposición. Me dejó sabor a disfraz de cowgirl, a Milena, Mj y Natalia, esas amigas de hasta pronto que te arrancan una sonrisa cuando se conjugan los astros y podemos vernos.

MARZO fue cambio de rumbo y la elección de salir ilesa de una combinación que empezaba a apestarme. Aprendí que hay que cocinar a fuego lento para que el plato sea de diez y a poner punto y a parte aunque escueza. Fue también la odisea de buscar preparador para el segundo examen con sólo mes y medio de antelación. Al final, lo conseguí!!!

ABRIL, mi retiro espiritual y unas vacaciones pagadas en el atractivo mundo del Derecho administrativo. AUDE nos ayudó a construir el puente hacia el éxito a Débora y a mí tras un supuesto práctico de 3 horas. En mi memoria se quedarán esas 24 horas fuera de casa celebrándolo que terminaron en urgencias por uso excesivo de las lentillas. Aprendí que cuando menos te lo esperas, salta la chispa y Alberto se materializó.

MAYO y la dura decisión de escoger vestido para la lectura pública del examen. Nervios que se pasaron pronto, entonación adecuada y la consciencia de que me encanta escribir sobre lo que sea. Mañanas de carreras contra la violencia de género que se convierten en auténticas batallas con polvos de colores y tardes de manicura, ginebra y carrot cake entre amigas. El mes de las flores siguió igual de bonito que empezó.

A JUNIO le sentó de lujo haber llegado a la meta. Menudo subidón de adrenalina para los que lo logramos: Promoción interna conseguida!! Somos A2!!! El Miyama y sus 6 almejas de 30 € arrancaron la celebración de la buena noticia, el resto del mes transcurrió de fiesta en fiesta cómo una boda gitana: expo showroom de Eriko, vinitos con Martín, fiesta con Debi en la Alianza Francesa, ginger ale en gymage con Rubén, sesiones off del Lara con Guille, fiesta ibicenca en Zielou y despegue del Pride. Comenzaba también la época piscinera y me despedí del saco de boxeo, lo de ir a 2 gimnasios no es buena idea cuando el día sólo cuenta con 24 horas. Aprendí esta vez que del amor a la amistad no hay más que bajar un pequeño escalón y que muchas veces compensa.

JULIO fue cambio de década y comprobar que la crisis de los 40 sabe mejor con una piaggio liberty de 125 cc entre las piernas (cri, cri, cri…) y con un fin de semana en Ciudad Rodrigo con los del gimnasio para hacernos 7 kms nocturnos con obstáculos en el Campeonato Mundial de la Farinato. Una experiencia tan bonita como única y la espinita de mi frustrada Spartan Race superada. Julio fue de World Pride vestida de mariquita y de mi primera despedida de soltera gay, de Burundanga en versión comedia, de Nueva Troje, de St. James, de 3 man jam en Irish Rover, de sala Graf y de largas sesiones de piscina a falta de mar. De desmitificar el dolor de las mamografías, de probar el láser integral y de dejarse caer en la tentación.

AGOSTO y la tranquilidad de una capital desierta, de una sesión remember con Samu en Mondino, de mi matadero a full, de un chocolate al Moctezuma con Albariño en Amazónico, de los desayunos sorpresa con cuqui y de volver a caer como cura de los rasguños. Por fin, unas breves vacaciones de verdad en familia: Vigo, Viana do Castelo y O Porto. Reencuentros con Ali, familia y su adorado reino animal y con Fiuza y sus viajes exóticos. La felicidad huele a Aqva divina de Bvlgari.

En SEPTIEMBRE un nuevo reto: What’s up! Y la despedida de las tardes de sol y cloro en la Complutense al tiempo que profundizaba en la vida equestre. Mi primera Resistencia en Fabrik, 12 horas de nada bailando remember, así si!!!. Vuelta al ruedo con Joan. Aprendí que los clichés acerca de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, son ciertos en su 98%. Nota mental: colectivo a evitar.

OCTUBRE se despertó con la Megapanic de Fabrik, otras 12 horas de fiesta non stop y mucho fluor. Inicio del curso selectivo, otra vez rodeada de montañas de apuntes. El Martin Millers da sus últimos coletazos. Fue mes de teatrillos en Aleatorio, de ginebras ilimitadas en Macera, de Ángel azul y su peculiar camarero, de cachimbas de sandía en la Troje, de cañas con Richar, de disertaciones sobre la Administración con Mar y de sesiones de sing star en El Chico Feo. Me transformé en viuda negra en la prefiesta de Halloween de inglés, en monja zombie en la fiesta privada de Halloween de los de mi promoción y en groupi total en mi sexto concierto de Second en la Joy con Olberg. Sean supo cómo tocarme la fibra y se marcó un “Horas de Humo” brutal!

NOVIEMBRE y todo ese repaso al temario de la oposición. Horas de trabajos, debates, lecturas y estudios. Aunque hubo tiempo para salir de cena chic al Domo, al Shuwa shuwa, de ir de ruta por Navacerrada, de cañas al matadero y de copitas con Iván. Tocó hacer el examen del curso selectivo y supe lo que es hacer pleno en un tipo test. Por fin se terminó todo el proceso selectivo. Ahora si que estamos a nada del nombramiento como A2.

DICIEMBRE se inició con la clausura del curso selectivo y su entrega de diplomas en el INAP. Fue mes de Pecaditos con Mile, de Navaja con Miguel, de regreso a los entrenos del gimnasio y de vuelta a casa por Navidad con la familia. No podía despedir el año sin pisar la playa y tampoco podía faltar nuestra cena de amigos anual en Belalola. Noche de Muriel, Grandin, licor de hierbas, de café, crema de orujo y shootka (vodka con estracto de cannabis). Aquí los gallegos juegan duro!!

A estas alturas, ya sólo queda cerrar el libro y empezar a escribir uno nuevo, con nuevas caras, nuevos escenarios y nuevos momentos… Felíz 2018!

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