Cuando caen las 3… Part. I (by Eric)

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A veces la vida nos da de recuerdo el pañuelo que un día utilizamos para explicarnos torpemente a nosotros mismos, la vida…
Recuerdo una noche, madrugada calurosa donde ni las estatuas de la calle soportan el calor y se van a casa…
Esas que no sabes si pierdes más sudor en cada paso o más ganas de ahogarte en vino malo…. Aquella noche elegí, como siempre, lo segundo…
De mi memoria fracasada a golpes de besos malditos puedo sonsacar un recuerdo…
Caían las 3 de la mañana… todo me indicaba que aquella cena con vela y Lambrusco barato desembocaría en el más bello accidente de mi sexo entre sus piernas…
A veces Cupido y Lucifer juegan al escondite sobre tus cenizas y solo te permiten esconder tu única carta, en tu única noche…
Aquella era…sin duda… la noche…
Se hace difícil resbalar palabras húmedas por las comisuras de unos labios secos de beberse el desierto, grano a grano perdiendo el poco valor que a uno le queda a esas horas, entre humaredas de antiguo tabaco y acordes de un piano maltratado por las mismas manos 20 años… Allí estaba toreando borracho de valor, intentado la muerte súbita de ese cuerpo treintañero con minifalda de tablas sabiamente hundidas en el centro…

 

La deuda (by Eric)

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Madrugada de Julio… las doce han caído ya desde mi reloj a un imaginario lago fresco donde alcanzar la hora bruja de la madrugada… ni un alma por las calles de este Madrid que aún me regala 30 grados con el sol acostado hace ya un buen rato… sólo mis pasos que juegan al tropiezo con las ganas que tengo de tu cuerpo ardiente… voy a saldar mi deuda…
En el deseo, las deudas de carne se pagan con gotas de éxtasis conseguido por el roce de mis sueños entre tus muslos… llego a tu portal… un tímido toque…sin palabras… sin susurros… tu respiración y la mía, son viejas conocidas del silencio… 100 escalones me separan del tibio éxtasis que recompensara mi sed…
La puerta entre abierta me conduce por la oscuridad fresca hasta reencontrarme con el olor a miel de tu cuello y de tus cabellos, enredados en tirabuzones que indican su final rozando tus senos…
Ese principio donde mi sed se convierte en agua que cae de mis labios y deja colgando una gota suave de dulce locura en el balcón de tus pechos…
La madrugada corre tras nuestros gemidos… ¡ilusa! cuando ella llegue, nosotros dormiremos ya la mañana y la deuda del deseo estará saldada…
No hay palabras cuando las letras que resbalan de mi sexo se convierten en oración dentro de tu sexo… largas prosas que más de un poeta loco, buscaría en las entrañas del mismísimo infierno para poder plasmarlas y luego… morir de pena.

En algún rincón del alma (by Eric)

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A veces se nos desgarra “algo” por dentro y salen textos rotos de singular belleza, que no son más que las piezas de un puzzle a medio acabar, retales de una biografía repleta de valles y cimas, de cumbres y abismos, esquejes que pueden llegar a germinar o fotografías con olor a prestado en vaso de tubo y mucho hielo…

“Hoy me levante con el pie izquierdo, ese que al mirar te devuelve una cojera y te empuja a caer en el abismo del podrido recuerdo de ese fracaso que todos, en algún rincón de nuestras almas, llevamos escrito a fuego…
Esa sensación que a veces sin saber porqué, emponzoña el alma y la tiñe del más oscuro de los negros, dejando en tu boca un sabor ácido, por más dulces que sean los labios que hayas besado…
Hablo del fracaso de un proyecto que se concibe como el motor de tu mundo y que tras años de esfuerzo, pierde su fuerza y te deja tirado sin amparo en la cuneta de esta vida.
Dicen que nada se debe comparar, otras vidas, otros momentos, otros labios y otros sexos, nada… eso dicen…
El olor a tristeza es la estela de espuma que dejas tras de ti cuando la tabla surca el agua salada, nunca debes mirar hacia atrás, porque esa huella te hará caer y con el tiempo se hace más costoso levantar los huesos.
Hoy me temo que no habrá demasiada ginebra en mi copa, como para olvidar lo frio que está el hielo y lo vacía que deja el alma ese recuerdo, en esta noche de Junio, que dicen…es mágica…
Salud y buen viento.”

 

 

Esta madrugada prestada… (by Eric)

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Cuando nadie me ve, suelo perder mis dedos removiendo torpemente los hielos del Gin Fizz, es la única manera de sentir que estoy vivo… es mi curiosa manera de ver la vida a través del caótico estado del agua fría, muy fría, tan fría como esas noches que la soledad se gira, cuando se cruza contigo y te guiña un ojo…
El sabor de la Hendrick´s seca degollándote el gaznate, se lleva para sí el aliento del último beso que diste ayer, del cual no queda nada…
Sólo la certeza de esta madrugada amarga y cortante, nos imprime prisa a las torpes almas que aún quedamos zombis, prisa por llegar de nuevo a nacer para saborear el tiempo que tardamos en morir… Dicen los viejos “…Desearás siempre lo que no tienes y cuando lo tengas, lo perderás…” y, como un niño, lloras y olvidas en un rincón el juguete preciado que tuviste ayer entre las manos… creyendo que removiendo el hielo de tu vida algo cambiará, y el hielo sólo cambia cuando nace el fuego cerca y tibiamente se hace vapor y desaparece como tu ginebra desaparece sorbo a sorbo, entre los labios, en oscuros y sombríos bares de esta madrugada, que no es la tuya… sino sólo prestada porque tú ya no vives.
Siempre cruzas la mirada terca en tus adentros y recuerdas la miel de los labios perdidos, sientes hasta la húmeda caricia de la lluvia en la cara, aquella que resbalaba por su cabello torpe y revuelto mientras contabas una a una las farolas de vuelta a casa.
Ahora, ya no hay casa, no hay lluvia… no hay vida, sólo queda el último destello de un neón azul reflejado en tu copa balón, y el tintineante duelo entre los hielos por saber cuál se llevará tu último sorbo helado de esta madrugada prestada…