Diseña tu vida Part.III

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Todo el mundo, en mayor o menor medida, debería tener sueños. Pequeños o grandes alicientes que estimulan nuestro afán por superarnos y por lograr nuestra satisfacción. No debemos ponernos límites, ni fronteras. La mayor barrera somos nosotros mismos la mayoría de las veces y nuestro freno es el miedo a cualquier nivel.

Debemos, por tanto, trazarnos metas. ¿Cuál es la diferencia entre meta y sueño?

Una meta no es más que un sueño al que se le ha puesto acción, plazo, intención (Por ejemplo: Si mi sueño es ir a Japón. Lo convierto en meta desde el momento en el que empiezo a informarme sobre las alternativas que tengo para ir, me planteo el cuándo, con quién, etc… Cuando empiezo a realizar una serie de acciones medibles para conseguirlo). Los sueños son deseos, aspiraciones, anhelos y las metas son, básicamente, sueños programados sujetos a una intención firme de alcanzarlos, poniendo todo lo que está a nuestro alcance para su consecución y, sobre todo, echándole ganas. La clave reside en convertir todas esas quimeras que pululan por nuestra mente en objetivos realizados. Si no eres soñador… entonces, tienes un problema…

Nos han enseñado, desde niños, a que un fracaso es un fracaso, por eso mucha gente no sueña. Les entra la angustia si no alcanzan sus objetivos por lo que, directamente, no se los fijan por miedo. En EE.UU., comentó la ponente, si tu CV es perfecto no te contratan puesto que valoran los fracasos no como tales, sino como lecciones aprendidas. De aquí surge una de los pilares del desarrollo personal: “O SE GANA O SE APRENDE”. (Nunca se pierde nada porque nada poseemos, y esto enlazaría con las teorías del desapego, y nunca se fracasa, sólo se reciben lecciones valiosas que nos construyen como personas capaces de afrontar cambios, vencer miedos, derribar prejuicios y, en definitiva, formarnos hasta que dejamos de existir)

Un buen amigo me dijo una vez: “la vida será esa maleta llena de experiencias que vayas acumulando a lo largo de tu camino” Lo material no cuenta y cada vez lo tengo más presente, tan sólo las vivencias son las que nos aportan una satisfacción más duradera y una vida plena.

Hay otro esquema sobre cómo se deben procesar los hechos que nos suceden:

HECHO–> INTERPRETACIÓN–> PENSAMIENTO–> CREENCIA

No es el “hecho” en sí, soy YO. Si el hecho es positivo, genial, no pasa nada, nos alegraremos. Si es negativo, yo debo decidir si modificar mi pensamiento y mis creencias para que cambie la interpretación de ese hecho y me afecte de forma distinta. Cuando logro poder decidir cómo algo me va a afectar, es que he llegado al SER primigenio. Paciencia, constancia y perseverancia… nadie ha dicho que se logre de la noche a la mañana.

Existen varios tipos de programas que se identifican con la personalidad:

*Programa pesimista: (este programa todos lo llevamos dentro por defecto)
Tienen metas pero siempre piensan que les van a salir mal y cuando esto ocurre, se sienten hasta bien porque se reafirman en su negatividad.

*Programa realista:
Tienen metas pero éstas son muy alcanzables, nada ambiciosas. El hecho de lograrlas les produce gran orgullo y se regocijan en ello, vendiéndolas como si fuesen grandes logros. Esconden una sensación de agradar a los demás siempre y si fracasan se hunden, de ahí a que se pongan metas muy fáciles.

*Programa de los visionarios/valientes/locos/soñadores:
Se ponen metas increíbles, de esas que la gente critica. Tienen que tener una personalidad muy fuerte para obviar el qué dirán, las burlas, el desprecio y la falta de confianza y apoyo en que las logren. Son personas muy conectadas con su SER. Alcanzarán muchísimas más metas que el resto, aunque no las consiga todas.

El 95% de las personas están en programas realistas. Tenemos, no obstante, el poder de cambiar todo. Si decidimos quedarnos en el programa realista (aunque el ideal es el soñador) perfecto, puesto que ya estás decidiendo cuál es tu lugar y no estás en automático. Se trata de tener el poder de decidir dónde se quiere estar.

Con todas estas técnicas de coaching que están surgiendo y todos los estudios que avalan la plasticidad del cerebro, tenemos la constancia de que podemos variar nuestro pensamiento y, por ello, ser capaces de manejar nuestras emociones. Si no introducimos nuevos pensamientos, nuestro cuerpo entrará en modo automático. Si hago lo mismo las 24 horas del día, entro en una rutina que me impedirá experimentar nuevas sensaciones. Hay que cambiar, crear espacios diferentes, ser creativos y entonces, estaremos todo el día conscientes y la vida será más plena porque seremos capaces de fluir.

La conferencia finalizó con una breve referencia al liderazgo cuántico y a la comunicación que es, en resumen, muy mejorable. Ya sea a nivel de escucha activa como a nivel de transmitir pareceres de forma más positiva o menos agresiva, lo que llevaría a actitudes o posiciones diferentes. Cambiar p.ej, el “pero” por “también”, el “debes” por “deberías”, el “tienes qué…” por el “es importante que…”; suprimir las afirmaciones categóricas como el “tu siempre…”, “tu nunca…”, “te lo dije…”

Y por último, Giulliana nos habló sobre el Feng Shui. Creo que leeré algo sobre esto…

Me ha inspirado bastante esta charla y he tomado ciertas ideas que intentaré llevar a la práctica, aunque algunas ya las tengo instaladas de serie. La moraleja de todo esto es que: Tenemos que ser nuestra mejor versión y creernos unos visionarios para poder apuntar lo más alto posible y alcanzar el mayor número de metas que nos propongamos para ser felices.

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Diseña tu vida Part.II

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Partimos de la base de la necesidad del progreso constante a nivel mental para no estancarnos y vivir con el piloto automático conectado y esa evolución de pensamientos nos tiene que llevar a una vida plena, en la que disfrutemos del camino que recorremos hacia las metas que nos trazamos. Es muy importante marcarse objetivos y metas (más o menos ambiciosos) para progresar y ser felices.

Si somos capaces de sentarnos a pensar sobre quienes somos, qué queremos y por qué actuamos de una determinada forma, tendremos la herramienta básica para empezar a cambiar lo que no nos gusta. Podemos lograr la metamorfosis personal, si la trabajamos y así conseguir saborear más cada día que vivimos. Y no hablo de grandes cambios, ni de radicalizar conductas opuestas (aunque también se puede) sino de pequeñas variaciones a lo largo de nuestra rutina que, poco a poco, pueden descubrirnos otros caminos alternativos y desconocidos que harán que comencemos a disfrutar del camino y hacer que tomemos consciencia de esa ruta que, muchas veces, recorremos de forma totalmente autómata.

Respondiendo a la pregunta de ¿Quién soy?: Como individuo con sus características identificativas, ya sean físicas y psicológicas, con su capacidad para relacionarse con el entorno y su modo de hacerlo, con su propia concepción y las percepciones que los demás le transmiten en los distintos ámbitos (familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo, desconocidos, etc) tenemos la base a partir de la cual podemos responder a la siguiente cuestión: ¿Qué elijo ser? Se puede elegir en todo momento quién ser, no nacemos de una forma predeterminada, nuestro carácter y personalidad se forjan con la ayuda de todas las vivencias que protagonizamos según dónde nos criemos, estudiemos, vivamos, etc. Somos la consecuencia de nuestras experiencias pero el hecho de tomar consciencia de esto, es lo que nos da el poder de decidir cambiar según cómo enfoquemos esos hechos que nos ocurren. Esto es lo que nos hará ser de una forma u otra. Para conformar nuestro pensamiento hay procesos inconscientes y conscientes (éstos son los que podemos manipular y cuanta más información recibamos más herramientas tendremos) Como decía Sócrates: Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia. El aprendizaje nos da la opción de poder elegir de una forma consciente nuestra actitud frente a los hechos que acaecen a nuestro alrededor o que nos suceden y decidir de qué manera nos afectan a nuestro modo de pensar, actuar y sentir.

Hay un mapa que explica cómo se forma nuestra personalidad: (y ésta es distinta según dónde y con quién nos hayamos criado, por lo que no seríamos los mismos de haber crecido p.ej con una familia distinta o en un país distinto, la personalidad no es algo genético) Otra frase que me chocó de la conferencia fue que: “somos el promedio de las 5 personas con las que, habitualmente, más nos relacionamos” (de ahí la importancia de rodearse de gente positiva)

El esquema es éste:

esquemaNacemos como seres en blanco, sin personalidad definida. A medida que crecemos recibimos una educación (ya sea familiar, escolar, etc), nos rodeamos de personas y nos van sucediendo cosas que hacen que nuestra mente empiece a moldearse. Por tanto, al principio, somos nuestro SER, no somos nuestra personalidad. El primer paso del “Ser” es el dolor. Comenzamos a experimentar ese sentimiento porque somos vulnerables. De niños somos muy temerarios, desconocemos el dolor pero en base a lo que vamos viviendo vamos desarrollando esta sensación. No obstante, hay un límite para ésto; nuestro cuerpo no soporta más dolor, una vez superada esa frontera y todo lo que excede de ahí lo desprecia o no le genera la misma sensación de angustia. El siguiente peldaño es el Miedo. Este empieza a desarrollarse a partir de la adolescencia, en base a hechos que nos ocurren empezamos a tener miedo como mecanismo de defensa. He saboreado el dolor “X” veces y ahora tengo miedo, como consecuencia lógica. De ahí pasamos a los Prejuicios. Cómo respuesta a mis miedos, mi mente se crea unos prejuicios que me llevan a descartar situaciones por miedo para no sentir más dolor. (Y este proceso lo vamos haciendo de forma automática, sin pararnos a pensar en si esos prejuicios tienen un fundamento cierto) Por último, cómo necesito reafirmarme en mis creencias nos aliamos con gente que piensa igual a nosotros, para sentir que no estamos solos y seguir fortaleciendo esa ideología que nos hemos construido. Este es nuestro mapa mental. ¿Qué sucede? Que muchas veces todos nuestros planteamientos no tienen una base lógica o razonada, sino que son el producto de una educación obsoleta o de ciertos prejuicios infundados o de excepciones que convertimos en reglas generales o en cualquier hecho que elevamos a la categoría de verdad absoluta sin pararnos a cuestionar si es así o si existen las verdades absolutas, lo damos por hecho.

Hay que entender para decidir y para poder caminar de vuelta a nuestro SER primigenio. Tenemos que cuestionarnos todos nuestros planteamientos y es ahí cuando te das cuenta de que tienes muchos prejuicios. Es un ejercicio complicado ya que volveremos a pasar por el miedo, otra vez por el dolor y eso puede hacer que deseemos volver atrás, a nuestra cómoda ideología, a volver a reafirmarnos y no cambiar pero debemos replantearnos nuestras estructuras mentales si queremos evolucionar y esto es lo que nuestro cuerpo y mente nos piden cuando empezamos a sufrir una crisis existencial, que volvamos al Ser y empecemos de nuevo. Es un proceso de demolición para volver a una nueva construcción. Hay personas que para obviar que su propio SER quiere volver al inicio desarrollan adicciones, tales como adicción al trabajo, a las compras compulsivas, etc. y lo hacen como si con ellas pudiesen despistar lo que su mente y cuerpo les demandan. Mientras están ocupadas no son conscientes de la necesidad de cambio y, con ello, van avanzando y sorteando esas crisis que tarde o temprano todos acusamos en mayor o menor medida.

El proceder de nuestra mente es:

Pensamiento——> Actuación——–>Sentimiento

Si el pensamiento es el mismo, siempre voy a actuar igual por lo que mis sentimientos no varían. Esto da lugar al anquilosamiento, al tedio y, por tanto, a una vida sin alicientes tendente a la depresión. Hay que introducir nuevos pensamientos y variar los hábitos para generar nuevos sentimientos que nos proporcionen placer (o no, pero en todo caso siempre hay que investigar y experimentar o eso creo yo) Hay que destruir viejas ideologías que ya no nos aportan nada nuevo como personas para renovarnos y siempre estar abiertos a PROBAR.

Diseña tu vida Part.I

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He tenido el placer de poder asistir a una de esas conferencias que, de la forma más sencilla y cercana, te empujan a volver a conectarte con tu SER, con tu esencia más pura desvinculada de todas las construcciones que las experiencias vividas erigen, sobre ella, ahogándola.

La ponente, Giulliana Gabaldoni, arquitecta de formación, empresaria de profesión y speaker de vocación nos ha facilitado una intensa guía para que, cada uno, logremos volver a conectar con nuestro YO interior y, así, dejar de vivir con el piloto automático en modo ON. En esta conferencia nos daba información general sobre lo que es el mapa vital, la importancia de fijarse metas, cómo funcionan nuestro cuerpo y mente a través de nuestros pensamientos y emociones, la base de la comunicación amorosa y el liderazgo cuántico y en qué consiste el Feng Shui. Me chocó bastante el dato de que el 33% de la energía que sentimos viene del espacio que habitamos. Esta técnica oriental y ancestral está orientada a diseñar ambientes adecuados para optimizar nuestro rendimiento y bienestar. Se aplica normalmente a la estancia dónde descansamos o al lugar dónde trabajamos pero se puede tener en cuenta para decorar cualquier lugar. Nunca profundicé en esto y puede resultar interesante para mi que siempre busco esa vuelta más de tuerca en todo.

Muchas veces, sin darnos cuenta o incluso percatándonos de ello, nos sumimos en una cómoda rutina que nos hace perder el enfoque de nuestra propia existencia y nos empuja a ser meros espectadores de un programa lineal y monótono que, lejos de emocionarnos, nos avoca a un camino sin sustancia, sin nuevas sensaciones, sin interés y sin pasión. Error, no estamos viviendo, estamos dejando pasar las horas y… el tiempo, en esta película, es muy limitado. A veces mucho más de lo que quisiéramos y en ocasiones, nos damos cuenta demasiado tarde de esta circunstancia evidente. Para los locos como yo, que viven más de sus impulsos que de sus razonamientos a la hora de actuar, tal vez, resulte un poco más fácil aventurarse en nuevos negocios o diseñarse nuevos retos pero, como la mayoría de personas, también corremos el riesgo de caer en momentos dónde la rutina te absorbe y vuelven los miedos, los prejuicios, las dudas… y es ahí cuando, conscientemente, miro en mi interior y me digo: STOP. Necesito reconfigurarme y cambiar mis esquemas lógicos porque puede que ya no me aporten nada en esta nueva etapa de la vida. Y es lo bueno que tenemos los seres humanos, la capacidad de reinvención, de evolución y de aprendizaje. Si a esto le sumamos nuestras habilidades para transmitir nuestra propia experiencia a los demás e infundirles las ganas por cambiar el mundo, tal vez, podríamos llegar a soñar que es posible variar la órbita de todo un planeta.

Voy a compartir las ideas con las que me he quedado de esta charla y que creo que pueden ser útiles para que cada uno decida si le conviene pararse, tan siquiera, a pensar qué está haciendo con su vida y si ese camino es el que le llena o le satisface. Está claro que no todo el mundo tiene que cambiar, aunque la evolución y el crecimiento personal sean necesarios. Puede que haya personas que se sientan muy cómodas atrapadas en sus rutinas y carezcan de inquietudes morales y se convenzan a sí mismas de que no necesitan una vida plagada de nuevos horizontes, metas o ilusiones. Esto es respetable y perfecto siempre y cuando hayan tenido la capacidad de decidir que eso es lo que que realmente quieren; que no son así porque se han acomodado y de forma “automática” la costumbre ha adoptado esa postura por ellos, por miedo a salir de su zona de confort y sentirse más perdidos aún.

Intentaré ser concisa, aunque me cueste, porque el tema es extenso y mi pasión por la escritura es algo obvio y palpable. No obstante, procuraré dar unas pinceladas para que si alguien está interesado, se informe de las múltiples vías que existen, hoy en día, para cambiar su pensamiento y desarrollarse como individuo en una sociedad que cada vez demanda más transformaciones. Es importante conocerse y cambiar el chip para poder lograr, entre todos, ese proyecto tan ambicioso de cambiar el mundo o, al menos, intentarlo. Existen infinidad de libros que tratan estos temas, seminarios, talleres, conferencias, tutoriales y un largo etcétera que nos abren las puertas al conocimiento. Cada uno debe saber con qué quedarse y qué le favorece, puesto que no todos somos fotocopias idénticas y lo que es bueno para mí, quizás en ti tenga un efecto contraproducente.

Y más o menos, éste ha sido el enfoque de la ponencia. Una actividad que descubrí y compartí con un grupo de personas que, como yo, tienen inquietud por descubrir y conocer nuevos ámbitos, temas y experiencias.
Me quedé con una frase que es la clave de todo: “O GANO O APRENDO”.
Debemos interiorizar este pensamiento porque todo lo que nos sucede es, siempre, una valiosa lección y en nuestras manos está asimilarla como tal, extraer su moraleja y utilizarla de forma útil para nosotros o dejarla correr y que caiga en saco roto. Si es así, no estamos viviendo, sólo seremos actores de reparto de una película que, a pesar de ser la nuestra, no protagonizamos y, con ello, nos perderemos la parte más emocionante de la trama… (esta es la premisa fundamental: “No existe el fracaso, sólo el aprendizaje” y se puede aplicar a todas las facetas de nuestra vida)

Lo dejo por hoy que me estoy poniendo muy intensa y muy teórica y yo soy más de hacerlo que de decirlo…

Nota: Para hacer más “masticable” esta experiencia, voy a dividir el post en varias partes y, así, su lectura se hará más light, aunque tampoco utilice términos muy densos o de difícil comprensión… Por el momento, me planto aquí….

3 años dibujando bocetos y sigo aprendiendo a pintar…

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Tal día como hoy (de hace ya tres años) me sentaba frente a la pantalla de mi portátil dispuesta a adquirir una rutina e infundirme el hábito de la escritura diaria. Pues bien, hasta la fecha puedo afirmar dos cosas: Que definitivamente no soy animal de costumbres por más que me empeñe y que mi forma de escribir no se hace, sino que me nace. Lo de parir un texto con periodicidad preestablecida me resulta imposible y lo de sentarme a darle a las teclas por obligación, me parece una condena demasiado amarga para alguien que se mueve en la esfera de la improvisación y la impulsividad.

Comencé invocando a Coelho: “Es justamente la posibilidad de realizar un sueño lo que hace que la vida sea interesante” … Sigo masticando la grandeza de esta afirmación como un bocado exquisito para paladares exigentes. Y es que… sin sueños, metas, planes, proyectos, ilusiones, aspiraciones, locuras, fantasías y, en definitiva, ganas de comerse el mundo, la vida no tendría sustancia. Hay que vivir tratando de dejar huella, subrayando cada paso hacia delante, tatuando tu esencia en los demás, pisando fuerte y haciendo que tus tacones resuenen en cada silencio; que se recuerde que tus manos han tocado y erizado pieles, que tu boca ha besado universos que parecían inaccesibles e inalcanzables, que tus palabras han hecho perder papeles y sembrado ese desorden mental deliciosamente caótico.

Empecé dibujando relatos para ese taller que me hizo querer un poquito más la literatura en todas sus vertientes y, en la actualidad, me encuentro pintando desnudos, sensaciones, sabores, experiencias que quién sabe si son realidad o ficción, emociones y recuerdos que se atreven a pellizcarte en el lugar adecuado para que sonrías con esa nostalgia en la punta de la lengua y con esa soledad empañada que te hace mirar adelante con la lección aprendida y las ganas al volante. Todavía me queda mucho por aprender, por decir, por vivir… y, aunque escribo para mí porque necesito expresarme y no dejar que mis emociones se enquisten en la boca de mi estómago, sé que muchas veces he logrado (aunque fuese un poquitín) haceros sentir parte de mis percepciones, de esta forma tan loca de trepar por la historia que no es otra que mi propia biografía. Estos retales que van tejiendo mi camino son piezas de una evolución que considero intensa, ácida y repleta de vivencias con el vértigo pegado a los talones. Los límites no son más que excusas para no crecer. Vamos a seguir remando… por ese rato de placer prestado, por las sonrisas que voy cazando mientras persigo los sueños que me crecen del lado izquierdo de mi escote, por esas locuras que saben a adrenalina sin mezclar, por las copas rotas en bares de mala muerte, por todos aquellos/as que nos erizan la piel, por las secuelas de un orgamo prolongado, por las pausas para el café y los viajes en metro, por vosotros, por mi… y porque la llama de este rincón no deje nunca de calentarnos sin censuras!!

 

 

 

Instantes (by Eric)

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Sabes bien cómo camino entre tinieblas, sabes que llegan antes mis ganas de ti que mi conciencia… mis besos antes que mis palabras, mis manos a tu esencia antes que mis pies a tu cama… Lo que no imaginas, es la medida de mis sensaciones furtivas, a medida que subo uno a uno los escalones que me llevan a tu oscuridad… el chirrido de la puerta al cerrarse conmigo y contigo dentro…

Esos segundos que invaden toda reacción lógica, porque sencillamente… esto es ilógico, loco, irreverente e inadmisible dentro de cualquier norma. El mundo gira en un sentido, siempre… hasta que dos seres en una mezcla de vanidad, locura y pasión etérea deciden darle la vuelta y pegarle una patada en la boca a la serenidad del buen hacer…a la calma que los mundanos lineales toman como ley.

En esos breves instantes que las yemas de mis dedos te prometen excursiones a lo desconocido, mi mente y mi cuerpo vagan por tiempos diferentes… unos exploran montañas abruptas dejándose caer a valles suaves con surcos húmedos, en la que deslizan corrientes de placer… instantes que me tomo la libertad de poseer, jugar y dominar, sabiendo que la oscuridad protege todo rastro de cordura…

Instantes que tu mano, arropa mi mano y me lleva a abrir tu ser mientras mi boca rompe la suavidad de tu lengua. Momentos que los movimientos fuertes y las fricciones llegan a desgastar mis huellas en tu piel.

Llevan mis manos escritas la parte más íntima de tus caderas… y con ellas desaparezco de las tinieblas para entrar en la vulgar luminosidad de lo normal… dejo tu puerta…bajo cada uno de los escalones, dejándome en cada uno, un recuerdo, un gemido y una caricia…

#Cómo sobreviví a mi propio “muso”

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Yo sobreviví a mi muso. Un simple e inocente “hola” bastó para arrancar la pereza de huir de cientos de meses durmiendo junto a la misma cara. Un sencillo comentario de texto, donde los elogios compartían lecho con la crítica más constructiva, fue el impulso que necesité para iniciar una historia que se quedaría huérfana de final feliz.

Conocí a mi muso en un taller de literatura on line. Al principio sólo compartíamos afición por contar historias de forma más o menos entretenida. Nuestro contacto se limitaba a aportar ideas, correcciones y opiniones sobre los ejercicios que nos proponían cada mes, siempre con la intriga del anonimato. Nos gustaba ese juego y la atracción por nuestra particular forma de narrar, era mutua. Jugábamos con las palabras haciendo malabarismos y creamos un mundo hecho a medida, donde lo que siempre habíamos soñado existía de verdad. Cuando quisimos darnos cuenta, las mariposas que habían permanecido en letargo tantos años estaban más despiertas que nunca y su revoloteo era casi incontrolable.

El misterio fue desvaneciéndose a medida que el interés caminaba en línea recta hacia nosotros mismos. Me desnudé poco a poco, presentándole cada una de mis debilidades, de mis virtudes, de mis sueños; incluso, llegué a mostrarle mi lado más intransigente, rebelde y puñetero. Así me solía calificar, de “puñetera”.

Compartimos risas, lágrimas, proyectos y de la nada surgió el todo y de mi espalda unas alas que me permitieron volar sin echar mano del freno. Nos convertimos en verdugos de nuestras propias biografías y la ficción que se encargó de construir a mi alrededor, hizo que mi vida se partiese en dos. Un antes rutinario y falto de ganas y emoción y un después que relucía entre los escombros de lo que nunca volvería a ser. Ese acento extranjero que se había presentado voluntario a ocupar el puesto de muso que solicité en tono jocoso en mi taller literario, se ganó el cargo con creces. Su remuneración fue mi entrega absoluta en alma porque nuestros cuerpos estaban a kilómetros de distancia. Desempeñó su papel de forma tan exacta que mi creatividad no vislumbraba el fondo. Me reía con sus cosquillas escritas y me emocionaba con cada frase que disparaba directa a mis costillas. Era como esa fuente inagotable de la que beber. Sólo con pensarle un segundo, de mí brotaba la magia sin truco de convertir patos en cisnes. Se instaló en pleno centro de mi vida con vistas a todos mis recuerdos. Se adueñó de mi corazón a tiempo completo y obtuvo pase VIP en todos y cada uno de mis deseos, desde el más básico al más obsceno.

La relación contractual de muso la cumplía a rajatabla. Era especialista en estimular inspiraciones ajenas y en la mía, se había licenciado con matrícula de honor. Durante mucho tiempo me hizo creer de verdad en el amor eterno, en las mitades perfectas y en que uno más uno, cuando hay química, siempre es uno. Me enamoró de la forma más premeditada que un muso puede lograr, vendiéndome humo a cambio de morbo, pintando de color verdad las mentiras que yo quise creer y bautizando cada encuentro virtual o telefónico que me brindaba con licores premium, de esos que a penas te dejan resaca cuando el olvido se despierta por obligación. Sus promesas que, al principio, olían a nuevo empezaron a apestar. Poco a poco se fue convirtiendo en droga y estaba realmente enganchada. Sin él, no era yo. Su ausencia se traducía en dolor físico, moral y si me apuras, incluso espiritual. Cuando mi muso decidía saltar por la ventana y desaparecer unos días, me quedaba atrapada en mi Limbo, intentando sobrevivir a la falta de razones para salir corriendo de mí, a ese misterio que encerraba su verdadera identidad. Nunca supe su nombre real.

El cuento pedía a gritos un final tan perfecto como el príncipe que se encargó de diseñar para mí. Cada vez las expectativas eran mayores. Harían falta guirnaldas y fuegos artificiales en cantidad industrial para decorar la escena.

Elevó al infinito mis ilusiones y me sedujo hasta dejarme sin aliento pero un día, que vi venir en el calendario como quién ve aproximarse un huracán que arrasará su casa, se extinguió su llama. La luz de su faro se apagó sin contar hasta diez y su presencia en formato digital y led dejó de iluminar mi cara de gilipollas. Mejor no verse en el espejo. Mejor pasar la última página de mi libro y pensar que su contenido es fruto de mi imaginación. Mejor inspirarse en pieles que se puedan tocar. Mejor poder contarlo y reír. Mejor ser conscientes de que la vida está para poder estrellarse tantas veces como necesitemos para aprender y que caer también es bueno para levantarse con más ganas. Mejor saber sobrevivir a todos, incluso a nosotros mismos, que dejarse morir para siempre.

Este es mi relato ganador del concurso #Yo sobreviví a… que organizó la editorial Argonautas con motivo de la promoción del libro de Luís Cano: “Cómo sobrevivir a Carla”

Uno de los premios que se llevaba el ganador era la publicación del relato en la revista de la propia editorial, aquí podéis verlo: (poned en el buscador Argonautas y os saldrán todos los números de la revista. Es la nº 9, el enlace no lleva directo a la revista)

http://issuu.com/…/revista_argonautas__08_octubre…/c/scwoif1

Nota: Amore, riposa in pace! Ésta ha sido mi recompensa… no iba a ser todo malo! 😉
(Sé que tu corazón y tu alma, serán míos para siempre)

Recital homenaje a PASAPORTE de Óscar Sejas

IMG_20150703_133200Este es el bebé de Óscar, me lo llevé unos días de vacaciones para que tomase el sol gallego (estaba un poco blanco) y volvimos con mucha arena en los bolsillos, muy bronceados y más ganas de playa.

Centrándome en el título voy a remontarme al mes de junio, antes de las vacaciones:

Aunque ya pasó un tiempo de este evento, todavía tengo su sabor en la lengua y no quería dejar de hacer una reseña sobre él para contaros cómo fue esa tarde repleta de poesía y música.

La cita fue el 27 de junio en el Collage Drinks & Arts, un bar del barrio madrileño de la Latina donde con frecuencia se realizan eventos culturales de todo tipo.

El motivo del encuentro: celebrar la edición de Pasaporte de Óscar Sejas. Su primer poemario que ve la luz de la mano de la editorial Argonautas. Y aquí estaba él, haciéndonos reir con sus chistes improvisados, rasgándonos la piel con los acordes de su guitarra y robándonos emociones con esa forma tan original de viajar a través de sus poemas a vista de pájaro.

_MG_8622-como-objeto-inteligente-1No faltaron amigos que le acompañaron en su vuelo poniéndo música a todas esas formas de decir te quiero y la tarde se hizo magia en esa especie de cueva subterránea refugio de bohemios. Dani Hare, Julián Bozzo, Manuel Cuesta, Héctor Méndez y Antonio Cuenca fueron los que se encargaron de poner la guinda musical en esa tarde.

_MG_8624 como objeto inteligente-1_MG_8632-como-objeto-inteligente-1_MG_8658-como-objeto-inteligente-1_MG_8670-como-objeto-inteligente-1Aquí tenemos al Sr. Cuenca improvisando su canción. Si es que bajo presión todo le sale de lujo! Es nuestro papi de podcast y el que nos ha unido a muchos de los que nos dimos cita en este evento.

Otros grandes amigos de Óscar se subieron al escenario para acompañarle, como Luis Cano (sorry, mi amigo Alex no te ha hecho foto por alguna extraña razón, jaja, pero mejor que así no te salen fans y Mar no saca las uñas) Esther Legaz, Guillermo Pavón y ésta que os escribe, Virginia Figueroa.

_MG_8674 como objeto inteligente-1 _MG_8662 como objeto inteligente-1_MG_8648-como-objeto-inteligente-1 _MG_8650 como objeto inteligente-1 _MG_8651-como-objeto-inteligente-1Recité junto a Óscar una fusión de su poema “Vencerte” de su libro que me encanta con otro mío: “Como si nada” y luego recité solita “Estado de necesidad”. Compartir escenario con Óscar fue todo un privilegio. Nuestra particular versión de la vida a través de nuestros pájaros convirtió la composición en algo único. Él queriendo vencer al recuerdo tejiendo olvidos y yo cantando al amor más inesperado, ese que asoma por la puerta sin contarlo y que sientes que le conoces desde siempre. Era la contraposición del pasar de página con la redacción de una nueva. A veces debemos vencernos a nosotros mismos para aprender de esa derrota y a veces, tan sólo debemos dejarnos llevar porque si el corazón te dice que si, ese es el mayor de los motivos para desplegar las alas y emprender el vuelo. Felíz viaje!!!