Mírame…

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Mírame… cabalgando las metáforas que dibuja tu cuerpo cuando me eclipsa con ese sabor a familia postiza en la punta de la lengua,
atrapando todas esas razones de más para quererte cuando pierdes todas las apuestas y apestas a derrota,
afilándome las garras para salir ilesa de tus desastres en flor que, aunque tú no lo sepas,  me salvan la vida cada vez que cierro los ojos y el mundo se extingue,
atándome el orgullo a la cintura para poder perderte el norte sin que tengas que agacharte ni una sola vez para volverme insomnio,
aferrándome a las partituras de tu risa como si me fuese a partir en dos y la elección se te hiciese imposible.

Mírame… ébria de ganas por ser tu desequilibrio moral en esta tarde de excusas y frutos secos,
esquivándote los abismos que me bautizan cada vez que naufrago en tu boca,
porque reincidir es muy fácil si me orbitas con esa sonrisa de “te quiero para YA”…pensándote sin hielo y con toda esa lluvia recién exprimida sobre mis mejillas,
recordándote en minúsculas, o algo similar,
buscando tu voz bajo los escombros de este silencio que me abraza los miedos y me parte las costillas…

Mírame…con la sonrisa rota y la esperanza en cuarto menguante, con el otoño subido a las rodillas y con esa sensación de rehén en tus ojos cada vez que me bajas la marea hasta los tobillo. Mírame… desde esa distancia que nos brota y nos empuja hacia orillas opuestas pero mírame hoy, ahora, en este preciso instante… porque te juro que ya no me cabe más vida en los labios para darte.

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Sed

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Tengo resaca emocional y unas cuantas agujetas…
Anoche volví a beber de tus recuerdos en boca de tubo y mucho hielo, cómo si mi mañana se fuese a extinguir del calendario. Tragué con ansia impaciente y con prisas de cobarde y saboreé aquello que nos condujo a ser este proyecto de un solo sujeto, con la esperanza de dejar de notar tus huellas en cada sorbo pero… ¿Sabes qué? No lo consigo.
Por más que bebo no te olvido…

 

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Le pedí un te quiero con los ojos empapados en rutina
y él respondió con una mirada preñada de ternura
y un beso tan apasionado que las caricias rezaban en voz alta.
Me gustaba reírme de la vida apoyada en el quicio de su sonrisa
y parpadear una y otra vez para saborearle de cerca y sin prisa.

Le pedí un destino en el que perder la vergüenza
y él me susurró al oído todas esas sombras mojadas
que proyectan el deseo en constante desequilibrio.

Le pedí un abrazo sin espinas, de los que duran eternidades,
de los que te despiertan arrugas en el rostro
y ganas de contar centímetros,
y él… sin soltarme ni un segundo,
me regaló parte de su tiempo.

Café para uno o de cómo ganar perdiendo(te) poco a poco

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Hoy ha amanecido de la forma más sucia que conozco,

con la tentación bajo arresto y tu ausencia confinada en mi pecho,

aterida, malhallada, sin argumentos que dinamiten mis recuerdos

en este mar de estrellas sin cuajar y versos forzados.

Y gravito en torno a esa rebeldía que seca mis lágrimas

cuando no me consientes, cuando no me llamas,

cuando luces excusas de rebajas y te relajas,

aunque luego vengas a coserme las cicatrices con la boca

y a perder tu sonrisa en el abismo de esa copa

que sujetas con la misma proeza con la que, a veces,

desnudas mi alma usando sólo las yemas.

Y aquí abajo, dónde me llueves cuando hace sol,

desperezo eternidades sin venir a cuento,

poniendo en jaque a tus pupilas y

sancionando a tu lengua a peregrinarme

por humedales perdidos,

desde mi cuello hasta mis tobillos

pasando por mi ombligo que se cree tu universo,

sin saber que, para ti, no es más que un punto

en ese limbo de diosas blancas sin vestir.

Son mañanas de pensarte a oscuras,

de quererte despacio y sin prisas,

de enseñarle a mis manos a remarme los charcos

todos esos lunes fríos en que te eche de menos,

de volver a ser yo sin ti y todas esas mierdas,

de olvidarte a tientas de la forma más torpe y

más absurda que se me ocurre y

de escurrirte entre mis muslos para ahogarte en mi café…

y así, condenarte a nadar en mis entrañas para siempre.

 

La forma de vencerte

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Me he despertado con tus versos en los labios

y no concibo manera más bonita

de vencer las horas muertas

y las espinas de un día a punto de nacer,

que me ha prometido ser mejor que ayer,

aunque ya no le crea.

Llevabas ese sabor a lluvia entre los ojos,

la mirada más pirata que he conocido

y tantos enigmas en la espalda

que no me canso de combinar tus lunares

en busca de contraseñas que me dejen quererte.

Y yo que tengo escarcha en los recuerdos,

colirio en la boca

y un loco corazón para aliviar malos tragos,

rebusco entre mis derrotas la forma de vencerte,

pero no encuentro fracasos, sino victorias

y entonces, me paro, te pienso…

y me absuelvo de todas esas veces

que te puse por bandera sin mirarme en el espejo,

que te esperé descalza en cada bar,

y en tu lugar, sólo venían suicidas valientes

que con más dientes que copas

se atrevían a competir con tu ausencia,

la misma que vuelvo a encerrar por rutina

las noches que asoma.

La forma de vencerte tiene días malos,

días tristes y usa perfume barato,

tiene la sonrisa prematura, el paladar reseco,

mucho frío y escasos recambios,

pero ha aprendido a dormir sobre tu piel

sin almohada y sin vergüenza

y a mantener el equilibrio sin caerse

cuando le toca y cuando me tocas.

Y me absuelvo de todas esas veces

que te usé de pañuelo sin ganas de llorar,

que deseé un para siempre a tu lado,

porque una noche es poco rato

que te maldije en prosa, en verso y en pincel,

que te quise sin fronteras y dejándome la piel,

que me fui y no me detuviste,

que volví y no lo agradeciste

que te dije ven…

pero tú sólo supiste…

guardarme el sitio en tu pecho

por si decido regresar.

Diseña tu vida Part.III

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Todo el mundo, en mayor o menor medida, debería tener sueños. Pequeños o grandes alicientes que estimulan nuestro afán por superarnos y por lograr nuestra satisfacción. No debemos ponernos límites, ni fronteras. La mayor barrera somos nosotros mismos la mayoría de las veces y nuestro freno es el miedo a cualquier nivel.

Debemos, por tanto, trazarnos metas. ¿Cuál es la diferencia entre meta y sueño?

Una meta no es más que un sueño al que se le ha puesto acción, plazo, intención (Por ejemplo: Si mi sueño es ir a Japón. Lo convierto en meta desde el momento en el que empiezo a informarme sobre las alternativas que tengo para ir, me planteo el cuándo, con quién, etc… Cuando empiezo a realizar una serie de acciones medibles para conseguirlo). Los sueños son deseos, aspiraciones, anhelos y las metas son, básicamente, sueños programados sujetos a una intención firme de alcanzarlos, poniendo todo lo que está a nuestro alcance para su consecución y, sobre todo, echándole ganas. La clave reside en convertir todas esas quimeras que pululan por nuestra mente en objetivos realizados. Si no eres soñador… entonces, tienes un problema…

Nos han enseñado, desde niños, a que un fracaso es un fracaso, por eso mucha gente no sueña. Les entra la angustia si no alcanzan sus objetivos por lo que, directamente, no se los fijan por miedo. En EE.UU., comentó la ponente, si tu CV es perfecto no te contratan puesto que valoran los fracasos no como tales, sino como lecciones aprendidas. De aquí surge una de los pilares del desarrollo personal: “O SE GANA O SE APRENDE”. (Nunca se pierde nada porque nada poseemos, y esto enlazaría con las teorías del desapego, y nunca se fracasa, sólo se reciben lecciones valiosas que nos construyen como personas capaces de afrontar cambios, vencer miedos, derribar prejuicios y, en definitiva, formarnos hasta que dejamos de existir)

Un buen amigo me dijo una vez: “la vida será esa maleta llena de experiencias que vayas acumulando a lo largo de tu camino” Lo material no cuenta y cada vez lo tengo más presente, tan sólo las vivencias son las que nos aportan una satisfacción más duradera y una vida plena.

Hay otro esquema sobre cómo se deben procesar los hechos que nos suceden:

HECHO–> INTERPRETACIÓN–> PENSAMIENTO–> CREENCIA

No es el “hecho” en sí, soy YO. Si el hecho es positivo, genial, no pasa nada, nos alegraremos. Si es negativo, yo debo decidir si modificar mi pensamiento y mis creencias para que cambie la interpretación de ese hecho y me afecte de forma distinta. Cuando logro poder decidir cómo algo me va a afectar, es que he llegado al SER primigenio. Paciencia, constancia y perseverancia… nadie ha dicho que se logre de la noche a la mañana.

Existen varios tipos de programas que se identifican con la personalidad:

*Programa pesimista: (este programa todos lo llevamos dentro por defecto)
Tienen metas pero siempre piensan que les van a salir mal y cuando esto ocurre, se sienten hasta bien porque se reafirman en su negatividad.

*Programa realista:
Tienen metas pero éstas son muy alcanzables, nada ambiciosas. El hecho de lograrlas les produce gran orgullo y se regocijan en ello, vendiéndolas como si fuesen grandes logros. Esconden una sensación de agradar a los demás siempre y si fracasan se hunden, de ahí a que se pongan metas muy fáciles.

*Programa de los visionarios/valientes/locos/soñadores:
Se ponen metas increíbles, de esas que la gente critica. Tienen que tener una personalidad muy fuerte para obviar el qué dirán, las burlas, el desprecio y la falta de confianza y apoyo en que las logren. Son personas muy conectadas con su SER. Alcanzarán muchísimas más metas que el resto, aunque no las consiga todas.

El 95% de las personas están en programas realistas. Tenemos, no obstante, el poder de cambiar todo. Si decidimos quedarnos en el programa realista (aunque el ideal es el soñador) perfecto, puesto que ya estás decidiendo cuál es tu lugar y no estás en automático. Se trata de tener el poder de decidir dónde se quiere estar.

Con todas estas técnicas de coaching que están surgiendo y todos los estudios que avalan la plasticidad del cerebro, tenemos la constancia de que podemos variar nuestro pensamiento y, por ello, ser capaces de manejar nuestras emociones. Si no introducimos nuevos pensamientos, nuestro cuerpo entrará en modo automático. Si hago lo mismo las 24 horas del día, entro en una rutina que me impedirá experimentar nuevas sensaciones. Hay que cambiar, crear espacios diferentes, ser creativos y entonces, estaremos todo el día conscientes y la vida será más plena porque seremos capaces de fluir.

La conferencia finalizó con una breve referencia al liderazgo cuántico y a la comunicación que es, en resumen, muy mejorable. Ya sea a nivel de escucha activa como a nivel de transmitir pareceres de forma más positiva o menos agresiva, lo que llevaría a actitudes o posiciones diferentes. Cambiar p.ej, el “pero” por “también”, el “debes” por “deberías”, el “tienes qué…” por el “es importante que…”; suprimir las afirmaciones categóricas como el “tu siempre…”, “tu nunca…”, “te lo dije…”

Y por último, Giulliana nos habló sobre el Feng Shui. Creo que leeré algo sobre esto…

Me ha inspirado bastante esta charla y he tomado ciertas ideas que intentaré llevar a la práctica, aunque algunas ya las tengo instaladas de serie. La moraleja de todo esto es que: Tenemos que ser nuestra mejor versión y creernos unos visionarios para poder apuntar lo más alto posible y alcanzar el mayor número de metas que nos propongamos para ser felices.