El culo más bonito de toda la ciudad (de C. Salem)

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Hoy me apetece regalarle a una parte de mi cuerpo un poema de alguien a quién admiro mucho, el maestro Carlos Salem. Porque cada uno de nuestros rincones se merece un homenaje y porque, a veces, necesitamos darnos cuenta de que la belleza no está necesariamente en los ojos de quién te mira sino en los de uno mismo. Hoy me apetece quererme como nadie……

Ella creía que  yo era un hippie de novela
el mejor artesano   un maestro del zen
y yo sólo vendía collares en la plaza
si no tenía trabajo qué más podía hacer.
Tenía dieciséis años de niña bien
complejo proletario pret-a- porter
un padre ejecutivo de petrolera
que empezó desde abajo como peón
cada brazo del tipo eran tres míos
me hizo seguir dos días y se olvidó.

Yo tenía más o menos veintitrés
y todo el tiempo del mundo para perder
un divorcio reciente pero sin red
tres negocios infalibles y  fallidos
viajaría hasta guayana con un amigo
en un gran coche fúnebre que era de él

Me trajo una manzana y cigarrillos
me trajo a las amigas para comprar
y se quedó hasta tarde puliendo anillos
mis amigos rondaban para espiar
tenía todo ese pelo mucha energía
y el culo más bonito de toda la ciudad.

Ella quería que   yo fuera un asceta
una mezcla de ghandi y el shidartha de hesse
y yo sólo quería meterme entre sus piernas
dejar hablar la sangre y empezar otra vez.
Afortunadamente ella quería también.

Ella creía que yo era un guerrillero
por los libros de trotsky y los discursos grabados de fidel
yo sólo tenía una dispersa ideología
herencia de mi abuelo y aquél poster del che

Ella tenía pensado hasta el menor detalle
y yo la complacía era su personaje
demasiado cansado  para pensar
se quitaba la ropa y volvía a empezar
tenía fuego dentro
y el culo más bonito de  toda la ciudad.

Ella quería que fuera un hombre sano
deje de emborracharme me hice vegetariano
defendí mi tabaco y en eso no insistió
decía que mi pobreza era una decisión
ella experimentaba en mí sus teorías
y yo volqué en su cuerpo todas mis fantasías.

Quería que fuera un universitario
por pura cobardía yo era un genio negado
y retomé los libros y me busqué un trabajo
por miedo a no tenerla desnuda boca abajo
y cambié de provincia y entré en la facultad
por el culo más bonito de toda la ciudad.

Ella quería que fuéramos una pareja abierta
una prueba viviente del amor más moderno
y yo sólo quería meterme entre sus piernas
dejar hablar la sangre que hablara un poco menos.
Y desgraciadamente ella tenía celos.

Ella acabó casándose con un amigo
al que aún le debo mi libertad
yo no era el personaje que ella creía
y para estar seguro firmé como testigo.
Y al salir del juzgado salió de mi vida
el culo más bonito
de toda  la ciudad.

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